- Continuación Vincent C2

Continuación Vincent C2

Continuación Vincent Capitulo Dos.

En realidad los dos meses se hicieron muy cortos y el día en que él había prometido regresar nunca llego. Los días en el calendario trascurrían uno tras otro más la tan esperada llegada nunca se dio. Quince días después de los dos meses las deudas para con el arrendador ya no daban mas espera y este los expulso de la casa sin siquiera pensar en aquella pequeña criatura.

Duros y largos fueron aquellos días en las calles, la madre de esta criatura pronto enfermo de una patología pulmonar algo difícil de llevar y un día mientras jugaba con su máscara de papel en las sucias calles la pequeña criatura lloro al ver que su madre ya no se movía. Los eventos que ocurrieron a esta criatura tras la muerte de su madre aún son muy borrosos como para que esta los pueda recordar.

Tras este extraño y revelador sueño Vincent despertó exaltado, con un sin número de emociones que lo confundían y agobiaban.

Mientras tanto en la ciudad de Basura un extraño personaje caminaba entre las bolsas pestilentes, vestía una máscara enigmática con dos orificios inmensos por ojos y una sonrisa de oreja a oreja. Este sujeto miraba de arriba abajo, de derecha a izquierda y en todas las otras direcciones posibles como si algo se le hubiera perdido. En realidad esa era la situación, este andaba buscando al asesino de un niño de corta de edad, quien le había arrebatado lo único que le daba sentido a su vida. Lo más sensato en estos casos era hablar con el oráculo, “así llamaban los vagabundos al jefe de las bandas criminales de la región”, aquel cuyo poder sobre estos oscuros territorios se extendía a tal punto que nada se hacía sin que el supiera quien, como y cuando. 


Nuestro personaje se adentro en este extraño mundo de casas corroídas por la mugre, de ventanas rotas y decadencia por doquier, preguntando aquí y allá sobre el paradero del oráculo lo cual lo llevaría a el más rápido de lo que él pensaba, pues uno no puede pasearse por los terrenos del oráculo cuestionando sobre su paradero sin que este ya te este vigilando.

Al atravesar la puerta de un apestoso restaurante, pidió algo de beber, los vagabundos que en el interior se encontraban se dieron la vuelta para mirar al sujeto que acababa de entrar. La mugre que llevaban estos vagabundos sobre sus atuendos los hacía lucir como uniformados todos de un color grisáceo, ropas desgastadas y harapos por doquier. Al tomar asiento uno de ellos se acerco y le dijo “Eres nuevo aquí, no te había visto antes”, “Eso no te importa” necesito saber dónde está el oráculo.

“Y que esperas que sencillamente te lo diga así no más, acaso me crees tan tonto, nadie sabe dónde está el oráculo aunque el siempre sabe donde estamos todos, incluso tú”

En ese momento ingreso un hombre extraño al restaurante, uno de grandes proporciones, manos grandes y mirada intimidante. Mirando hacia la mesa dijo al vagabundo, “¿Nos permites?”, “ehh, ehh por..su…pues..to” respondió el vagabundo apenas y temblando, el cual salió corriendo del restaurante.

“Con que me estas buscando, pues bien heme aquí”

“Pero antes de que digas nada, ¿Quién te crees como para venir a husmear en mis territorios, preguntando por mi sin siquiera conocerme?”

“Soy Rostro feliz, así me conocen pero puede llamarme solo Rostro, necesito su ayuda.” Respondió.

“He perdido algo muy importante y sé que usted lo sabe todo sobre estos lugares.” Y al decir esto saco de su bolsillo un extraño periódico con una noticia sobre la desaparición y posterior asesinato de un menor en la ciudad de basura.

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